¡Hola todos! Hello Everyone! (The English post will be up in a few hours, Sorry!)
Siento el haberme tardado tanto en hablar de la JMJ, pero la semana estuvo brutal y el día que terminó me fui directo a hacer mis maletas y llegué a Tucson directo a la escuela y mudanza. Aún se puede decir que no he terminado mudanza puesto que les escribo desde mi café favorito(cuando vuelva a abrir mi otro blog les contaré más) en Tucson ya que hasta el jueves irán a instalarme el cable, internet y teléfono.
Pues cómo aun no les he terminado de contar de mis dos últimas experiencias de voluntaria de la JMJ, no tienen ustedes un punto de comparación. Déjenme decirles, nunca imaginé cuanto iba a trabajar ni cuan frustrante y díficil a ratos sería ese trabajo. Sin embargo, jamás hubiera pensado que lo hiciera con tanto gusto y energía. Cuando uno tiene esos momentos, es cuando nos damos cuenta que no somos nosotros solitos sino que alguien más trabaja por medio de nosotros.
Cómo ya les conté, hubo un error en mi aplicación y por poco no fui voluntaria. Hubo un punto que después de ser informada que el sistema o algo por el estilo no me tenía en la lista, la persona que me estaba atendiendo me dijo, "Pero, ¿realmente quieres ser voluntaria? Te irá mejor siendo peregrina."
Se me llenaron de lágrimas los ojos, no sé si por el cansancio, hambre o desesperación. ¿Cómo es que esta persona no comprendía que yo quería servir, no solamente tener un descuento para la JMJ? Quizas si esta elección se le hubiera sido dada a la María de 19 años en Colonia que nunca había participado en ninguna jornada previa, que nunca había salido de su casa antes.... No puedo estar segura. Pero estoy agradecida que esa elección no se me fue dada en ese momento. Pero les cuento que hace un mes que me preguntaron yo les dije que verdaderamente quería ser voluntaria. Y aún sabiendo todo lo que pasaría, la volvería hacer.
Conozco que la mayoría de personas, aún conociendome, me dicen mimada y consentida. Y puede que haya algo verdadero en eso. Si soy la menor de 4, y la única mujer de mi casa y me encanta sentir esa capa protectora de familia aún estando lejos. Y sí, estoy tan acostumbrada a la comida de mi mamá y mi abuela que nunca realmente aprendí a cocinar y me tiendo a quemar los dedos intentando recrear lo que ellas hacen. He aprendido a dejar lo que hago bien para el diario, y dejar los experimentos para los fines de semanas. Lo mismo va con el acómodo de la casa y con la organización de mi día a día.
Les aseguro que lo mimado desapareció por esa semana, bueno casi todo. Quedé en el grupo del CECOV(Coordinación de Voluntarios...y misceláneo). Les cuento que un día, regresando al departamento de mi amiga a dormir después de un turno de 12 am a 8 am me encontré a un grupo de Sonora (y del pueblo de mi abuela para variar) que necesitaban direcciones y ayuda. Les ayudé en lo que pude y les dí mi número por si había alguna otra necesidad. A las dos horas me despierto por el telefóno sonando. Les digo que ya no dormí ese día, pero poco a poco durante esa semana comencé a sentir una alegría que mi perpetuo estado gloomy pensó perdido en mi niñez.
El día después de volver me habla una amiga y me dice que vió sobre la JMJ en la tele. Y que pensó "hay que padre que María esta de VIP ahí." Me solté una carcajada y le expliqué que ser voluntaria no tiene nada de VIP.
Pero vale un millón de veces lo que la invitación de primera fila.
*Las fotos se las debo aún. Ya que me instale se las subo
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